Viaje a Escocia en carrocasa parte 8: Castillo de Braemar, Glenshee, Balmoral, Craigvinean forest y The hermitage

Esta es la última entrada de este viaje, y tengo que decir que cerramos con broche de oro. Empezamos temprano nuestro día visitando el Castillo de Braemar pero no entramos a hacer el tour por dentro sino que solo lo vimos por fuera, porque teníamos un día largo y mucho para recorrer.

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Continuamos por la carretera con rumbo hacia Balmoral, el castillo de la familia real británica. Pero en el camino nos encontramos otro lugar alucinante de esos que solo se ven en las tierras altas escocesas: Glenshee, un valle, no muy distinto a Glencoe pero menos famoso, lleno de montañas con muchos tonos de verde, manadas de ciervos, y formaciones rocosas. Paramos un rato para tomar fotos y disfrutar del silencio absoluto que solo se interrumpía por el viento.

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Seguimos nuestro camino hacia Balmoral. A pesar de que no somos muy de celebridades y familias reales, queríamos visitar este castillo sobre todo para ver los jardines que son famosos por su tamaño y por la variedad de sus cultivos. Y tengo que decir que no nos decepcionaron para nada porque tienen invernaderos llenos de flores, huertas con frutos silvestres y todo tipo de verduras y hortalizas. El castillo no se puede visitar por dentro pero por fuera es muy imponente y tiene a su alrededor varios árboles centenarios increíbles.

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En nuestra eterna búsqueda de naturaleza después de la dosis de realeza, encontramos The hermitage , un bosque diseñado en el siglo XVIII para ser un sitio de esparcimiento para los duques de Atholl lleno de árboles centenarios y con un camino de más o menos 35 minutos en el que se conoce todo el bosque, se pasa por las cascadas de Black Linn del río Braan. Es un camino fácil que vale mucho la pena recorrer a pesar de que es corto. Hay dos parqueaderos para llegar, en el de la parte superior se pueden dejar vehículos grandes como era el caso de nuestro carrocasa.

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Para nuestra última noche elegimos dormir en medio de otro bosque Craigvinean forest en Tay Forest , otro de los bosques creados por los duques de Atholl que plantaron más de 21 millones de árboles en sus propiedades entre el siglo XVII y XIX, hay una leyenda que me encantó que dice que los duques para poder reforestar las colinas más altas ponían las semillas en cañones y las disparaban lo más lejos que llegaran. Algo que obviamente no es verdad pero que hace parte de la mitología local que siempre es muy interesante conocer.

Arrancamos con el propósito de hacer una caminada corta (camino amarillo en el mapa) porque estaba tarde y había sido un día largo, pero a medida que nos fuimos adentrando en el bosque, con la luz dorada del anochecer decidimos alargarla y hacer el camino rojo completo que nos llevó al mirador de pino que vale mucho mucho la pena conocer. A la orilla del camino íbamos encontrando frambuesas silvestres y de vez en cuando todo  el piso estaba tapizado en piñas. Fue una despedida perfecta para el país de los bosques perfectos.

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Al día siguiente cerramos nuestro paseo con un almuerzo espectacular en un lugar escondido que no tiene mucha cara de ser lo delicioso que es. Se llama Meiklour Arms y además de ser restaurante es un hotel muy típico, los platos los hacen con caza de la región. Normalmente no me gusta la cacería, pero en este lugar nos explicaron que durante una época específica permiten cazar parte de la población de venados porque las poblaciones han crecido desproporcionadamente y si no los controlan en invierno se mueren de hambre porque no hay suficiente comida para todos.
Todo viene acompañado con vegetales y papas cultivados dentro de la propiedad y las salsas son todas hechas con reducciones de lo que cazaron y son exquisitas.

Con la barriga llena y el corazón contento volvimos a Kirkaldy a Ecosse a devolver a Harris nuestro carrocasa y de ahí al aeropuerto para volver a la casita.

Con esto termino la historia de este viaje por las tierras altas escocesas. Fue un viaje alucinante que recomiendo a ojos cerrados para todos los que sean amantes de la naturaleza. Tengo ganas de volver pero en marzo o abril, porque me muero por ver todas estas montañas maravillosas nevadas. Debe ser helado pero al mismo tiempo increíble de ver.

Espero que les sirva esta guía y como siempre, si tienen cosas que aportar son más que bienvenidas en los comentarios porque como dije antes, me encantaría volver.
Como siempre: ¡buen viaje!

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