Páramo de Belmira: Donde nace el agua

Los páramos son ecosistemas exclusivos de Colombia, Ecuador y Venezuela. Son magia pura a más de 3000 metros de altura sobre el nivel del mar en donde se retiene agua de la lluvia y la neblina que son prácticamente constantes, y se almacena para luego ser escurrida a ríos y quebrada en las épocas de sequía.
Para ponerlo de otra forma: son fábricas de agua potable, santuarios de agua dulce._R050130Llevo más de 30 años viviendo en Medellín, y nunca se me había ocurrido visitar el páramo de Belmira, también conocido como el páramo de Santa Inés. Hasta la semana pasada que aproveché las vacaciones de semana santa para visitar este increíble lugar.

Para llegar al páramo se debe llegar primero a Belmira. Este pequeño pueblito queda a unas 2:10 horas de Medellín en carro, se sale por el noroccidente de la ciudad, se toma el camino hacia San Pedro de los milagros y pasando por entre fincas lecheras y potreros llenos de pastos verdes se llega a Belmira.
Nosotros contratamos a Fernando, un guía de  que reservamos con anticipación en Antioquia de aventura y que nos cobró por 6 personas 180.000 COP (más o menos 60 USD). Salimos a las 5:40 am de Medellín y llegamos al parque de Belmira a las 7:50 am a encontrarnos con Fernando que nos dio todas las indicaciones y recomendaciones para iniciar el ascenso al páramo que hay que advertir, no es una caminada fácil. Al final del día contábamos con 8:30 horas caminando y 17 kms con 850 metros de ascenso.

Algunas recomendaciones:

  • Llevar ropa de repuesto (todo, ropa interior, medias, zapatos, todo, todo se moja) y dejarla en el carro junto con una toalla para secarse al llegar.
  • Llevar buena comida pero no excesiva, cada gramo suma cuando se está subiendo por lomas empinadas con manos y pies.
  • Llevar un impermeable es FUNDAMENTAL porque las probabilidades de lluvia son altísimas.
  • Llevar bolsas secas (drybags) o bolsas de plástico para lo que no se puede mojar como cámaras y teléfonos celulares.
  • Seguir las indicaciones del guía.
  • Usar zapatos apropiados: lo ideal es que sean botas de hiking y mejor si son impermeables, en caso de que no sean a prueba de agua, llevar por lo menos 3 cambios de medias dentro de una bolsa plástica.
  • Llevar agua suficiente, diría que más de un termo por persona porque al final sufrimos por falta de agua.
  • Llevar una bolsa plástica para que todos los desechos y basuras que se generen se devuelvan con uno, esto es VITAL para conservar el ecosistema en el estado en el que está. Nosotros inclusive recogimos basura que nos encontramos y que no era nuestra y les recomiendo que hagan lo mismo.

A las 8:35 am empezamos el ascenso por un camino de herradura, esta es una de las subidas más empinadas que se debe hacer con calma y al ritmo de cada uno, una de las recomendaciones de Fernando fue dar pasos de menos de 50 cms de ancho, medio caminando como un viejito, pero fue una gran recomendación porque evitó que nos agotáramos en la subida. Al llegar al alto, más o menos después de 40 minutos de subir hay una vista hermosa de todo el municipio de Belmira y se hace un pequeño descanso.

Después de esto se sigue por el camino de herradura hasta llegar a una pequeña quebrada en donde Fernando nos dijo que como éramos un grupo con “buena pata” nos iba a llevar por otro camino hasta el páramo, y nos adentramos en un bosque de robles absolutamente hermoso, lleno de bromelias gigantes y líquenes flourescentes por donde caminamos aproximadamente 2:30 horas.
Aquí fue la segunda subida dura, más difícil que la otra porque el piso está lleno de hojas y material orgánico que hace que sea muy blando y los pies se hunden al pisar, además la subida es muy empinada y hay que agarrarse con las manos de las raíces y ramas para escalar. A nosotros nos tocó con doble nivel de dificultad porque la última hora de subida fue en medio de la lluvia.

Pero todo el cansancio vale la pena al llegar a los 3.200 metros de altura para ser recibidos por la neblina y los frailejones: los centinelas centenarios del páramo.
Estas plantas bajitas con tallos gruesos hechos con sus propias hojas secas crecen 1 cm por año y tienen muchos mecanismos para protegerse del clima hostil y las condiciones de poco sol del páramo. Son absolutamente hermosos, y ver algunos de más de 2 mts (léase más de 200 años) inspira un respeto absoluto.

Al llegar al páramo caminamos hasta una laguna en donde en medio de la lluvia hicimos un picnic para almorzar nuestros sanduches y otras delicias que llevábamos.
Dejó de llover y caminamos durante 2 horas por el páramo viendo las flores de puya que parecen lanzas y los frailejones de todos los tamaños, parados en la neblina como monjes  que observan todo.

Todos estábamos felices después de la subida encontrarnos en medio de este paisaje tan único y silencioso, pero llegó la hora de despedirse e iniciar el descenso porque amenazaba con llover de nuevo y la bajada es tan empinada como la subida. Así que de nuevo nos adentramos en otro bosque de robles para bajar.
La bajada en realidad me pareció más dura, porque el terreno es resbaloso y son 3 horas de bajada, a la hora y media empiezan a temblar las rodillas, y de nuevo, faltando más o menos 1:30 hora empezó a llover como si no hubiera un mañana así que apretamos el paso a pesar del cansancio pero llegamos de vuelta a la plaza de Belmira a las 5 pm totalmente ensopados.

Ya secos y con ropa calentita, nos tomamos un café en la plaza antes de despedirnos de Fernando y de Belmira muy agradecidos.
Nos montamos a los carros con el corazón contento y las piernas destruidas y enfilamos de nuevo hacia Medellín para un merecido descanso.

 

 


2 respuestas a “Páramo de Belmira: Donde nace el agua

  1. Hola Vale. Qué viaje tan envidiable! Voy a ir cuando pueda usar el 100% de mi fuerza física de nuevo a ese o a otro de nuestroas páramos cercanos. Podrías comentar un poco, sin necesidad de ser muy técnica, el equipo de fotografía que llevas y la forma de prortegerlo? Además si quedaste satisfecha con el o si hubieras deseado llevar algo mas o no llevar algo que no usaste? Gracias!

    1. Hola Carlos! si, vale muchísimo la pena! es espectacular.
      La verdad? yo sólo llevé una Ricoh GR II que es una cámara chiquitica del tamaño de un celular y con eso tomé todas las fotos. Me llevé un par de drybags para meter los celulares y esta cámara durante los aguaceros y listo. No quería cargar con cámaras más pesadas y como en mucha parte del recorrido se necesitan pies y manos es mejor andar con algo ligero que se pueda meter en un bolsillo.
      Un abrazo!

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