3 Semanas en Perú: El valle sagrado y Machupicchu

Después de nuestro día de aclimatación y turismo alquilamos un carro en Sixt cerca al aeropuerto de Cusco y nos fuimos a conocer el Valle Sagrado de los Incas que incluye varias poblaciones y ruinas para visitar.

Como yo estaba planeando el viaje y una de las cosas que más me emocionaba de ir a Perú era ver alpacas, llamas y todos sus primos camélidos de los Andes, empezamos nuestro recorrido con un lugar poco conocido pero muy maravilloso: Awana Kancha “el museo vivo del Ande” un museo viviente de los camélidos de los Andes: llamas, alpacas, guanacos y vicuñas todos están aquí listos para ser observados y alimentados con ramitas de alfalfa. Para los que llevan un rato leyendo este blog no es un misterio que los animales son mi debilidad y esta visita no fue la excepción.
El museo es gratis y tiene además otra parte en la que se aprende un poco más sobre los usos de la lana de los animales, cómo la tiñen, y cómo la tejen que es muy interesante. Es una visita corta de máximo 40 minutos que para los amantes de los animales vale mucho la pena.

Seguimos nuestro camino bajando de las montañas al valle que es atravesado por el río Vilcanota (cosa sagrada o maravillosa en Quechua) y en medio de montañas gigantes y desérticas llegamos al pueblo de Písac que tiene un mercado artesanal gigante en donde se consiguen muchas cosas que no creo que sean taaaaan artesanales, pero no dejan de ser lindas, aprovechamos para comprar sombreros para los que no llevaron porque como mencioné en la publicación de preparativos el sol es muy fuerte en la sierra y compramos también algunos sweaters que decían ser de lana de alpaca pero no creo aunque si nos parecieron muy lindos.


Almorzamos en el pueblo y seguimos nuestro camino hasta las ruinas de Písac que son muy impresionantes, fueron mis favoritas. Llegamos cuando el sol estaba bajito entonces la luz era preciosa. Son terrazas gigantescas con construcciones para fines de ciencia y astrología en la parte alta. Vale mucho la pena subir hasta lo más alto porque la vista es hermosa.

Terminamos el día manejando hasta las afueras de Urubamba en donde nos quedamos en un hotel que recomiendo mucho que se llama Tierra Viva Valle Sagrado que queda cerca al río con unas montañas preciosas rodeándolo y en la mañana descubrimos que tenían un par de alpaquitas bebés caminando por ahí, muy dóciles y cariñosas así que reforcé mi dosis de alpaca una vez más porque aparentemente nunca se tiene suficiente de estas bellezas acolchadas.

Al día siguiente tomamos rumbo hacia las Salineras de Maras una explotación de sal manejada por una cooperativa local que es preciosa, en este caso si creo que las imágenes hablan más que mil palabras pero quiero decir que vale la pena visitarlas y apoyar la iniciativa de los locales.

Además porque el camino a las salineras es precioso, montañas amarillas, nevados, rebaños de ovejas con pastores y burritos peludos, para donde uno mire hay una postal.

Seguimos nuestro camino hacia las ruinas de Moray no tan imponentes como las de Písac pero muy bonitas y rodeadas de un paisaje hermoso como todo en la sierra peruana.

La parada siguiente fue Ollantaytambo un pueblito pequeño que también tiene unas ruinas preciosas en donde tomamos un almuerzo tardero y dejamos el carro en un estacionamiento para abordar un tren a las 7 pm hacia Aguas calientes, que es el pueblo más cerca de Machupicchu. La razón para hacer esto es que nos recomendaron mucho tomar el primer turno de entrada a Machupicchu que es a las 6 am para ver el amanecer y como a Aguas Calientes, el punto de donde salen los buses hacia las ruinas, solo se puede llegar en tren, teníamos que dormir allá para poder tomar nuestro bus a las 5:30 am del día siguiente porque no había más trenes en la mañana.

Aguas calientes es un pueblo francamente feo y poco agradable, pero llegar la noche antes estuvo muy bien porque entrar a las ruinas de Machupicchu temprano en la mañana fue espectacular por la vista y porque hay menos personas que en turnos más tarde.

Varias recomendaciones para Machupicchu:

Comprar los tiquetes de tren y entrada con anticipación en esta página y llevarlos impresos. Los tiquetes los dan con un turno asignado con una hora de entrada específica y a partir de esa hora se tienen 5 horas para recorrer todo que es más que suficiente. Como dije arriba recomiendo tomar el primero turno de la mañana (6:00 am) porque se ve el amanecer en el lugar y según uno de los empleados hay menos personas.

El tiquete de bus se compra en Aguas Calientes en una oficina de Consettur que cierra a las 10 pm, nosotros hicimos una reserva online pero no hace ninguna diferencia porque no hay turnos para los buses. El viaje en bus desde Aguas Calientes hasta las ruinas se demora más o menos 20 minutos.

Para el turno de las 6 am de entrada a las ruinas el bus sale a las 5:30 am y recomiendan llegar a hacer la fila para montarse al bus a las 5 am para alcanzar.

No se puede entrar comida, ni trípodes o mochilas grandes aunque nadie revisa lo que llevas en la mochila

Dentro de las ruinas no hay baños entonces ir al baño antes de entrar.

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Más allá de esto recomiendo la caminada al puente del inca que tiene unos paisajes hermosos y es fácil y corta (la puerta para pasar hacia el puente del inca la abren a las 7 am).

Y recorrer las ruinas con calma, disfrutando del amanecer sobre las montañas puntiagudas, de la forma impecable en que se acoplan las piedras de las construcciones gigantes, y del silencio que rodea este lugar increíble.´

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Teníamos miedo de que fuera algo demasiado lleno de gente pero el ingreso por turnos, que sea el primer turno de la mañana y el tamaño del lugar permiten que la gente se diluya y que se puedan recorrer las ruinas tranquilamente sin atascos. Otra recomendación es que al llegar procuren bajar a las ruinas primero, nadie baja inmediatamente y así las pueden recorrer vacías y después subir al mirador en donde todo el mundo se queda tomándose la foto.

El tiquete permite quedarse dentro por 5 horas, nosotros estuvimos más o menos 3:30 y tomamos el bus de vuelta. Los buses pasan cada 10 minutos así que no hay que esperar mucho para regresar.

En Aguas calientes tuvimos que esperar un rato para tomar el tren de regreso a Ollantaytambo que de día tiene paisajes muy lindos y vale la pena disfrutarlo.
El plan era subir a las ruinas de Ollantaytambo pero estábamos agotados por la madrugada y la caminada en Machupicchu así que después de almorzar caminamos un rato por el pueblito y cogimos nuestro carro para tomar rumbo a Cusco (2 horas) en donde pasamos la noche para empezar temprano la siguiente etapa del viaje que fue una de mis favoritas, para ver de que se trata, esperen la próxima publicación.

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